[ READ EPUB ] ☺ Novelle Rusticane ♧ MOBI eBook or Kindle ePUB free

This is a slim volume of short stories set in Sicily by one of Italy s most acclaimed writers, but took me a while to read, because they are just difficult The landscape is heartless, the people are either desperately poor or terribly corrupt, and illness colors the air.The translator, D.H Lawrence, says in his introduction During the fifties and sixties, Sicily is said to have been the poorest place in Europe absolutely penniless A Sicilian peasant might live through his whole life wi This is a slim volume of short stories set in Sicily by one of Italy s most acclaimed writers, but took me a while to read, because they are just difficult The landscape is heartless, the people are either desperately poor or terribly corrupt, and illness colors the air.The translator, D.H Lawrence, says in his introduction During the fifties and sixties, Sicily is said to have been the poorest place in Europe absolutely penniless A Sicilian peasant might live through his whole life without ever possessing as much as a dollar, in hard cash This is the Sicily portrayed in the stories There are characters and situations that tie one to another, capturing a specific period on the island Historias sicilianas Giovanni Verga y el esp ritu de la tierraHace algunos a os eleg como complemento a mis estudios de Literatura Comparada un par de asignaturas sobre literatura italiana Aquellos cursos me impactaron profundamente y cambiaron en diferentes aspectos mi forma de entender la escritura En primer lugar, gracias a una refrescante relectura de Boccaccio, de Petrarca y, como no, de Dante Despu s, por toda la l rica de Leopardi, por el barroquismo de D annuzio, por Lampedusa y por Historias sicilianas Giovanni Verga y el esp ritu de la tierraHace algunos a os eleg como complemento a mis estudios de Literatura Comparada un par de asignaturas sobre literatura italiana Aquellos cursos me impactaron profundamente y cambiaron en diferentes aspectos mi forma de entender la escritura En primer lugar, gracias a una refrescante relectura de Boccaccio, de Petrarca y, como no, de Dante Despu s, por toda la l rica de Leopardi, por el barroquismo de D annuzio, por Lampedusa y por la delicadeza de Basani Y quedaba lo mejor la explosi n narrativa de Manzoni y la prosa de Giovanni Verga una prosa certera como una pedrada en la cabeza, arom tica como un terr n de tierra h meda, sabrosa de pan y de sal y de aceite de oliva Una forma de escribir que abri una brecha de sangre en mi percepci n de escritor Ahora, tiempo despu s, ediciones La L nea del Horizonte recupera los relatos de Verga en el volumen Historias sicilianas Es vuestra oportunidad, achtungers , de leer a una de las grandes prosas italianas de todos los tiempos.Las p ginas dictadas por Giovanni Verga huelen a cebollas y a sudor Al sudor de las mujeres que cocinan en los primitivos fogones de las casuchas de los pueblecitos sicilianos, al sudor de los hombres que se pelean con los campos tambi n huelen al aceite y al miedo Al aceite de oliva prensado a mano y rezumante en las pieles saladas de los cuerpos, al miedo de los trabajadores bajo la amenazadora sombra de la malaria.Los relatos de Verga, en estas Historias sicilianas, conforman un d ptico en un lado, Vida en los campos, en el otro, Relatos r sticos En el centro el esp ritu de la ostra, esa sensaci n de comunidad que es capaz de superarlo todo, de aferrarse a lo que sea con tal de salir adelante, de alcanzar el siguiente d a, por dif ciles que sean las situaciones, por miserable que resulte la existencia, por imposible que sea vivir Ese esp ritu de la ostra aliment una de sus grandes novelas, Los Malavoglia C tedra , en donde los marineros arreglan sus redes con la mirada puesta en la pr xima jornada en el mar, con el respeto por todos aquellos que no regresaron de la que fuera su ltima singladura un texto que hiela el alma, calienta la cabeza y sobresalta el coraz n Similares reacciones fisiol gicas se reproducen en este volumen de cuentos.Porque Verga es un escritor realista que alcanza m s all es verista Y por eso nos presenta los jirones m s amargos e inc modos de la realidad Los m s tremendos Porque tambi n tiene mucho de tremendista Verga es un Gald s bueno, un Gald s de soportales virados en sombra mientras afuera el sol de agosto calcina los campos, un Gald s de empedrados, no de garbanzos y tambi n es un Cela de Pascuales Duartes, de violencia insensata, de grandes pasiones y pulsiones.Tambi n es un Blasco Ib ez de Arroz y tartana o de La barraca ambos en Alianza Editorial , con unas anguilas aceitosas para comer bajo el imponente sol de Sicilia, luminoso y doloroso como un cuadro de Sorolla, agostador como el fuego de todos los infiernos juntos Unos lugares, los de Verga, en donde los hombres y la naturaleza se enzarzan en una lucha tan desigual que termina por resquebrajarse en furibundos ataques de pasiones desaforadas No queda otro remedio.Por ello, no pod a ser de otra forma, Mascagni compuso una pera inmortal desde su relato Caballer a Rusticana, pero podr a haberlo conseguido con cualquier otro cuento En ellos, los principales elementos de un libreto oper stico que se precie, brotan como de un eterno manantial de sensaciones as extremos, sufrimientos profundos, celos enquistados, rabia, locura animal, sensualidad peligrosa, violencia, ira, todo ello en un escenario propicio para desencadenar los dramas el inclemente cronotopo siciliano, reseco de sed, ah to de mares, refulgente de soles, plagado de tumbas.Ser esta naturaleza leopardiana, en su m s amplio, pero tambi n en el estricto sentido de implacabilidad, la que azota al individuo desde la cuna hasta la tumba, sin ofrecerle el menor descanso, la verdadera protagonista de los Relatos r sticos Unos campos que se resisten a ser sembrados, que cuando parece que han claudicado y ofrecen la promesa de la cosecha se echan a perder con s bitas neblinas, una tierra quebrada de sed en donde habita la malaria.Tal vez sea Malaria uno de los relatos fundamentales del libro Si en la primera parte del d ptico, en Vida en los campos, se refleja c mo la dureza de la batalla contra el territorio por arrancarle unos granos de comida acaba desencadenando la furia entre unos y otros, como un vehemente veh culo de amor, locura y muerte, al estilo de los relatos de la jungla del uruguayo Horacio Quiroga, en la segunda mitad nos encontramos un combate demencial contra la propia naturaleza, por la mera subsistencia en un entorno cr tico Una batalla que se compone de una mezcla de amor y de odio, porque el terru o es la patria, pero tambi n es la condena a morir sin dinero, sin tener nada que comer, enfebrecidos por la enfermedad.En efecto, he recordado a Quiroga, porque Malaria entronca con esos relatos de sangres y fiebres de los pantanales de Misiones La naturaleza se muestra como una madre vengativa y celosa de sus frutos, que no permite, salvo a grandes costes, extraer de su seno las riquezas Los hombres, enloquecidos de cansancio y trabajo, desatan sus pasiones, y bregan con sus vidas tal y como se afanan en las insatisfactorias tareas, ya sea en las junglas o en el campo.Por lo tanto, la Sicilia de Malaria es una Sicilia de tercianas y mantas empapadas en sudores fr os, de pa uelos atados alrededor de las mand bulas para contener el casta eteo de los dientes, de rostros amarillentos y cenicientos, de sulfatos y medicinas, pero sobre todo, es una Sicilia de crueldad, miseria y muerte en donde impera una ley natural primitiva y salvaje.Si empezamos por la primera tabla del d ptico de estas Historias sicilianas, esa Vida en los campos, observamos como los sacrificios del trabajo sobre la tierra, a pesar de estar presentes como un negro nubarr n sobre las cabezas de los protagonistas, se ven relegados a un segundo lugar, o tan s lo como si cumplieran la misi n de ser conformadores de la personalidad furiosa, celosa, flam gera y furibunda de quienes se asoman por esas p ginas Por eso, Caballer a Rusticana es una muestra tremendista de pasiones desatadas el amor, los celos y la venganza, cuya combinaci n, siempre, acaba en muerte.Despu s, el relato La loba, abunda en una sexualidad desatada e incontrolada, como una prolongaci n de los trabajos con la prensa del aceite o las vaharadas del carb n y el fuego de la fragua Aceite, carb n, sarmientos, elementos naturales que se cargan de pasi n y deseo voraz para conformar una personalidad, la de La loba, obsesiva y hambrienta dir ase que la mujer se ha transmutado en una de las criaturas que habitan la isla, que triscan por el monte y que se esconden en alguno de los agujeros.Ante semejante principio, de comportamientos que van m s all de lo irracional, desencadenados en odios y amor os, en ego smos bajo el sol de plomo, Giovanni Verga se siente en la obligaci n de serenar, moment neamente, su escritura, y aclararle al lector los motivos por los cuales ha colocado estos descarnados cuadros frente a sus ojos, esos retratos de personas obstinadas en sobrevivir en d nde lo m s sencillo ser a dejarse morir cuando lo m s f cil es odiar, ellos eligen amar con una amor posesivo, ego sta y sepulcral.En la pieza Capricho, el autor trata de exponer el esp ritu, entre realista y naturalista, que se desprende de estos cuentos Para poder comprender semejante testarudez, que en algunos aspectos es heroica, tenemos que empeque ecer nosotros tambi n, acotar el horizonte entre dos pedazos de tierra, y mirar con el microscopio los peque os motivos que hacen latir los peque os corazones Quieres mirar tambi n t a trav s de esta lente T que ves la vida desde el otro lado del catalejo El espect culo te parecer extra o y tal vez por eso te divertir.Pues aqu lo tenemos, el objetivo principal de Verga, ese catalejo que es como el del Magistral don Ferm n de Pas al principio de La Regenta C tedra , cuando desde lo alto de la catedral de Vetusta contempla a la gente de la localidad como si fuera un entom logo asomado a su microscopio, estudiando el comportamiento de unos insectos Precisamente eso, como De Pas en el arranque de la novela de Clar n, es el escritor realista un bi logo de la naturaleza huma, que nos la presenta en cortes ampliados a nosotros, sus lectores.As , Verga nos ofrece una serie de personajes cuya existencia cotidiana es analizada, para descubrir, tras el velo de lo normal, las grandes tragedias que conforman estas vidas Al desfile de costumbres se nos une Jeli el Pastor o Pelirrojo Mal Pelo, condenado a la miseria de la mina, en donde su padre muri sepultado, y eso parece significar un destino sellado para el hijo Multitud de personajes se van sumando a los relatos de ambas partes, bien sea batallando contra sus pasiones y pulsiones, bien sea encon ndose con la naturaleza.Esta es otra de las caracter sticas de los relatos de Verga, que sus personajes atraviesan diferentes cuentos, dot ndolos de una unidad y una estructura de continuidad que hace que tomen un gran relieve Personajes que, incluso, como ocurre en Historia del asno de San Jos , son animales, como una forma de mostrar, desde su perspectiva de contrapunto, el comportamiento humano.En efecto, son estas Historias sicilianas de Giovanni Verga un estudio del comportamiento humano, de su resistencia Porque el objetivo del autor en estos cuentos, tal y como le relata a su colega el escritor Salvatore Farina en una carta que encabeza uno de los relatos, es el estudio del gran libro del coraz n.Porque para Verga la existencia humana es un misterio, un gran enigma las pasiones que la conforman Y a estas alturas nosotros ya lo sabemos la buena literatura se alimenta de pasiones y enigmas, porque solo as , cuando los muestra y los revela, es capaz de tocarnos el coraz n Tr gico, t trico, fatal N o h nada al m disso na seleta de contos deste magn fico Cenas de Vida Siciliana , de Giovanni Verga, editado pela Berlendis e Vertecchia.Mas n o h a cr tica alguma de minha parte, muito pelo contr rio Verga, por meio de sua habilidosa arte de contista, consegue transmitir nos uma impress o marcante do mundo do campon s siciliano E este mundo duro e fatal, rido, calcinado pelo inclemente sol mediterr neo e tamb m vergastado pelas g lidas borrascas marinhas.N Tr gico, t trico, fatal N o h nada al m disso na seleta de contos deste magn fico Cenas de Vida Siciliana , de Giovanni Verga, editado pela Berlendis e Vertecchia.Mas n o h a cr tica alguma de minha parte, muito pelo contr rio Verga, por meio de sua habilidosa arte de contista, consegue transmitir nos uma impress o marcante do mundo do campon s siciliano E este mundo duro e fatal, rido, calcinado pelo inclemente sol mediterr neo e tamb m vergastado pelas g lidas borrascas marinhas.N o h propriamente uma civiliza o no mundo de Verga n o h propriamente uma sociedade humana O que existe, de fato, um mundo de seres famintos, brutos, grandemente sensuais, que vivem unicamente para saciar seus apetites mais imediatos Comida, sexo e dinheiro s o esses os motivos que impulsionam os personagens de Cenas de Vida Siciliana.Mas as coisas, na sua grande maioria, n o se passam assim A grande por o dos homens que arrastam suas penas neste baixo mundo n o vivem exclusivamente para isso para sofregamente satisfazerem suas necessidades mais imediatas, mais comezinhas, mais mundanas Os personagens de Verga s o assim n o necessariamente perversos, mas brutalizados, mundanos, vulgares O mundo id lico dos camponeses imaginado pelos poetas d aqui lugar a um mundo estritamente realista, beirando o puro e simples naturalismo necessidades carnais, viscerais luta pela sobreviv ncia, limita es, restri es, fome, sede, depauperamento, lubricidade.Um mundo e uma gente sem remiss o Uma f religiosa que n o possui transcend ncia que rasa, tosca Pura supersti o de sabor pag o.Ao longo de todos os contos, surge sempre mente a passagem b blica, a maldi o pronunciada sobre Ad o e toda a sua descend ncia a terra ser maldita na tua obra, tirar s d ella o sustento com trabalhos penosos todos os dias da tua vida o resumo dos contos que comp em este Cenas de Vida Siciliana uma vida e um mundo sem perd o, sem reden o vida dura, bruta, de constante e incans vel luta pela sobreviv ncia.Mas n o nos espantemos a despeito de todos os confortos da vida urbana p s moderna, o mundo continua sendo exatamente assim como Verga o descreve O grande autor italiano n o tem pudor de rasgar o v u de Is s e nos mostrar as coisas como elas realmente s o Este o grande dom que Verga generosamente nos entrega Resta nos agradecer e aprender a li o A bit disappointing These are rustic tales but Verga s style is rustic as well He tends to make unexpected turns that confuse me, several times in each story Turning back, you often understand what happens but in some case I just do not get it Many of them aresketches than real stories as well You do get a good picture of the life and culture, and the poverty, of the Siclians of the 19th century The last story Across the sea is full of romantic clich s. [ READ EPUB ] ♀ Novelle Rusticane ♞ FIRST PUBLISHED in a single volume in , the stories collected in Little Novels of Sicily are drawn from the Sicily of Giovanni Verga s childhood, reported at the time to be the poorest place in Europe Verga s style is swift, sure, and implacable he plunges into his stories almost in midbreath, and tells them with a stark economy of words There s something dark and tightly coiled at the heart of each story, an ironic, bitter resolution that is belied by the deceptive simplicity of Verga s prose, and Verga strikes just when the reader s not expecting itTranslator D H Lawrence surely found echoes of his own upbringing in Verga s sketches of Sicilian life the class struggle between property owners and tenants, the relationship between men and the land, and the unsentimental, sometimes startlingly lyric evocation of the landscape Just as Lawrence veers between loving and despising the industrial North and its people, so too Verga shifts between affection for and ironic detachment from the superstitious, uneducated, downtrodden working poor of Sicily If Verga reserves pity for anyone or anything, it is the children and the animals, but he doesn t spare them In his experience, it is the innocents who suffer first and last and always The Little Novels of Sicily have that sense of the wholeness of life, the spare exuberance, the endless inflections and overtones, and the magnificent and thrilling vitality of major literature The New York Times In these stories the whole Sicily of the s lives before us and whether his subject be the brutal bloodshed of an abortive revolution or the simple human comedy that can attend even deep mourning, Verga never loses his complete artistic mastery of his materialThe Times Literary Supplement Giovanni Verga s Little Novels of Sicily sounded so charming, so downright quaint to this reader s ear, that I was unprepared for the picaresqueness and even the morbidity of these stories But they are deeply affecting, and strike an unusual balance between expressiveness and subtlety, which I suppose is only helped by having a translator like D.H Lawrence.My awareness of this novel depends on the particular judgment of Harold Bloom, who places Little Novels on his canonical list, but leav Giovanni Verga s Little Novels of Sicily sounded so charming, so downright quaint to this reader s ear, that I was unprepared for the picaresqueness and even the morbidity of these stories But they are deeply affecting, and strike an unusual balance between expressiveness and subtlety, which I suppose is only helped by having a translator like D.H Lawrence.My awareness of this novel depends on the particular judgment of Harold Bloom, who places Little Novels on his canonical list, but leaves off I Malvoglio, which, apparently, is Verga s better known work But I have discovered so many obscure treasures through Bloom that I relish opportunities like this to broaden my literary spectrum It s like setting aside all the Chardonnays and Pinots to taste a Frappato.The little novels areproperly a series of twelve linked stories spanning 225 pages in total They immerse the reader in the bleak life of nineteenth century Sicily, where poor growing years, the tyranny of the landed gentry, and the godlessness of the clergy have boxed the peasant class into abject poverty and not so quiet desperation Verga offers nearly every perspective on this microcosm, even that of a poor donkey, whose value steps down each time it is resold and its new owner abuses it further.The stories are bleak, with few if any instances of upward mobility, even among the wealthy The entire system is spinning on entropy and malfeasance until it reaches such a nadir that the peasantry engage in bloody revolt an actual historic occurrence in Siciliy in 1860 Even in the last story, in which the characters symbolically escape through emigration, they trade physical deprivation for soulless, empty lives, as though they are psychically trapped in codependence with their homeland Verga leaves us with, Farewell, sweet melancholy of sunset, silent shadows and wide, lonely horizons of our known country, and he is speaking as much of the entire collection of stories as he is of the experience of the enervated lovers at the end.In addition to the picaresqueness of this writing, what will stay with me is the sketch like quality of Verga s style, in which short stories veer from one character to another, even one plot to another before they end, giving the reader an experience that is less linear andimpressionistic The centerpiece of Little Novels is Black Bread, the longest story by far, at fifty four pages It begins with one unhappy couple, shifts around to a shepherd and then another unhappy couple, and finishes with a near apocalyptic frenzy of clanging bells, agitated animals, and devilish symbolism Verga tells this story as an older person might recount memories of their youth, flitting from person to person, theme to theme, as the fragments of history pass before their eyes, while the listener holds on to various threads, waiting for a connection that may never come.The result is a reading experience that is disarming and transporting, but in a manner unlike many others For every finely etched moment of dark despair, there is a passing distraction that fills in the quotidian Siciliy, allowing us to feel these livesfully, even as we long to escape them Verga s message at the end, however, seems to be that people are inexorably tied to their culture, their homeland, and their collective destiny, for better or for worse, and for the Sicilians, that has been a rough row to cultivate Esses Contos Sicilianos de autoria do escritor italiano Giovanni Verga s o uma verdadeira jabuticaba trata se de uma seleta original feita por professores e alunos do curso de letras portugu s italiano da USP, na d cada de 1980 Cada conto foi traduzido por um ou mais professores e alunos, e o resultado sabe a trabalho escolar.N o obstante esse trejeito de dever de casa, a arte de Giovanni Verga sobressai l ngua de pau e exerc cios escolares dos nossos nobres tradutores e a leitura, conqu Esses Contos Sicilianos de autoria do escritor italiano Giovanni Verga s o uma verdadeira jabuticaba trata se de uma seleta original feita por professores e alunos do curso de letras portugu s italiano da USP, na d cada de 1980 Cada conto foi traduzido por um ou mais professores e alunos, e o resultado sabe a trabalho escolar.N o obstante esse trejeito de dever de casa, a arte de Giovanni Verga sobressai l ngua de pau e exerc cios escolares dos nossos nobres tradutores e a leitura, conquanto n o fluida, certamente continua bastante proveitosa.Porque Verga , sem d vida, um grande narrador e estilista A forma como pinta a vida campestre na Sic lia altamente veross mil e alcan a ares universais, de forma que as perip cias dessas pobres almas poderiam muito bem se passar no Brasil, no interior de Minas Gerais ou do Nordeste, ou ainda nos Estados mais ao Sul.Os tra os de Verga s o firmes Sua caracteriza o precisa e sem delongas n o h um momento, nessa seleta de contos, no qual tenha me surpreendido bocejando ou verificando o n mero de p ginas faltantes para um conto, em raz o de uma descri o exagerada ou de um aparte inconveniente do narrador Ali s, nada h aqui do ego do autor ele como que desaparece por tr s da narrativa, atingindo o ideal de Flaubert.A narrativa, por m, n o h de agradar a todos Entenda se bem de todos os contos que li, n o h um cuja narrativa seja frouxa ou desinteressante o problema , muitas vezes, o final A raz o para isso pode se conjecturar.Trata se sempre da arraia mi da siciliana, a buscar o p o de cada dia, entre sofrimentos necess rios e desnecess rios, quase sempre com um senso de justi a e honradez h muito abandonado pelos patr es burgueses, e que era comungado apenas com a nobreza decadente.Ora, dessa nobreza decadente que Verga faz parte N o novidade a observa o sociol gica de que a verdadeira classe revolucion ria s o os nobres revoltados, ora contra o Rei, ora contra a burguesia, em uma luta na qual n o se pejam de se aproximar dos pobres, geralmente uma classe t o antiga e reacion ria quanto a dos nobres, ambas incomodadas com elementos sociais novos tais como um Rei absoluto ou uma classe mercantil com crescente poder.Nesse ponto, Verga nos faz lembrar de seu conterr neo Tommaso di Lampedusa realista, seco, pessimista e quase hostil para com o leitor e para com a vida.Mas Verga, ainda que sinta junto com o povo, carece de uma cosmovis o unificante e transcendente que lhe oriente o sentido das narrativas Da os finais abruptos que lhe s o caracter sticos, como s vezes a vida abrupta da o tal do verismo, movimento realista italiano do qual supostamente foi o pai.O conto que abre a colet nea se chama Nedda N o sendo dos melhores, sua escolha para iniciar o volume foi, no entanto, muito feliz para ilustrar a forma mentis de Verga Esse conto come a de uma forma inusitada um eu l rico de Verga est a descansar na lareira de uma casa rica, ap s uma madrugada de festas uma cena bem balzaquiana e, portanto, o mais distante poss vel de uma literatura campesina A lareira rom ntica remete o esp rito de Verga para outra lareira, uma colocada na cozinha de uma fazenda de oliveiras, onde encontramos Nedda, a protagonista do conto, enregelada da chuva que apanhou, aguardando ansiosa e educadamente pelo ordenado da semana, que certamente vir descontado por conta das chuvas que a impediram de colher o combinado.Como j dito, a narrativa de Verga firme e humana vamos conhecendo Nedda, nos compadecendo dela Al m de quase miser vel, ela tem uma m ezinha doente e trabalha pensando apenas em ajuda la Depois que a m e morre, Nedda, sempre resignada, noiva de Janu Mas, cedendo numa ocasi o antes do casamento, engravida dele e, ap s o pr prio noivo morrer de febre maleita, fica sozinha e abandonada com a filha resultante do deslize, sem comida, at que, levando a morte tamb m bebezinha, Nedda finalmente conclui que felizes s o os mortos, por n o terem ficado aqui nesse vale de sombras para sofrer.A leitura desse conto me colocou antecipando o que poderia ocorrer com a pobre Nedda Seria seu destino tr gico ou feliz Sua resigna o ante s injusti as e grosserias do patr o, m vontade do padre e s pancadas da vida quase heroica Jamais maldiz a Deus e n o se entrega reclama o e maledic ncia, ainda que fosse perdo vel faz lo em suas circunst ncias O que se passar com essa criatura E o desenrolar da hist ria, em que desgra as se somam a desgra as, n o acaba totalmente com a esperan a Seria ent o uma santa que, desiludida dos bens terrenos abre sua alma para o influxo da gra a e um antegozo do C u Nada disso Nedda dep e sua filha morta na cama e d gra as Virgem por t la poupado de sofrer como a m e Ora, esse sentimento gn stico e desesperado real, passa pela alma das pessoas uma hora ou outra da vida Portanto, a poesia de Verga alcan a a verdade da vida e nesse ponto n o h nada a lhe criticar Por m, a falta de uma transcend ncia sentida como artificialidade e, no retrogosto , o conto parece for ado, quase ideol gico.Essa sensa o continua ao longo das demais narrativas Delas, gostaria de destacar dois contos que representam bem os demais Jeli, O Pastor e Ruivo Mal P lo.Em Jeli, O Pastor temos um problema vital semelhante ao de Nedda trata se de uma pessoa naturaliter bona, de um rapazinho que, privado de muita coisa da vida, jamais se entrega ao desespero ou inveja, sempre confiando no futuro e nas circunst ncias Por m, assim como em Nedda, h uma capitula o dessa bondade no final, quando ele mata Dom Afonso por estar conhecendo biblicamente sua mulher Ou melhor dizendo, n o uma capitula o, pois para isso precisaria estar antes numa posi o existencialmente elevada um redimensionamento abrupto da imagem da personagem que havia no esp rito do leitor, a qual revela seu verdadeiro car ter atrav s da a o brutal Insisto n o que essa redu o da qualidade aparente da personagem seja inveross mil ou n o art stica o problema, ao menos para mim, que novamente martelado na cabe a do leitor o pessimismo, o fel da exist ncia, a iman ncia sufocante, a ponto de essas narrativas parecerem uma esp cie elevad ssima de propaganda do nada.Se em Nedda a mulher boa e temente a Deus se entrega revolta gn stica ap s diversos sofrimentos se em Jeli, O Pastor, a bondade natural se mostra como insuficiente e fechada gra a santificante em Ruivo Mau P lo o autor finalmente traz claridade da consci ncia a sua cosmovis o melhor seria nem ter nascido.Mas esse verso em prosa ecoa os de outros dois grandes poetas nobres exilados no campo e da vida Te gnis e o autor sagrado do Eclesiastes Como diz Carpeaux HLO, Cap tulo II, Parte VII , Em todas as obras de Verga h a dial tica tr gica entre a vontade humana e a fatalidade das coisas , e essa uma defini o precisa da obra po tica daqueles dois autores.Com Te gnis, Verga tem de semelhante a apresenta o de algumas regras morais que resistem ao fogo da cr tica niilista que faz terra arrasada de tudo o que havia antes Verga, contudo, n o tem a verve de conselheiro de Te gnis O que ele faz somente mostrar e, n o, recomendar o c digo moral semi pag o, semi crist o, e totalmente universal, segundo o qual os pobres de sua terra vivem trabalhar sem cessar, sempre atender justi a, mesmo que diante de um patr o grosseiro, ajudar uns aos outros sem necessidade de intimidades ou melosidades , resignar se perante as durezas da vida e a cupidez dos ricos e poderosos.As decis es dos pobres em Verga s o do das, mas essa dor n o permanece por muito tempo, pois h sempre a press o da fome o que se v no conto P o Amargo , quando, ap s muita insist ncia, a camponesa Lucia cede aos avan os do patr o seu Venerando, o que gera algum drama, mas nada muito verboso o que foi feito foi feito e a vida continua.H tr s contos que fogem um pouco a essa din mica da capitula o da bondade, ou redimensionamento de nossa impress o falsa acerca de uma personagem Fantasia, Os Bens e Liberdade.No primeiro, um narrador em primeira pessoa, mas n o onisciente, escreve a uma amiga que passara uns dias de f rias na col nia de pescadores Acitrezza por mero capricho do esp rio Embora tamb m seco e doloroso, esse conto me parece mais viril, menos niilista ap s a narrativa da estada de sua abastada amiga e destinat ria do conto na referida aldeia, pintada com cores rom nticas quase rid culas, o narrador passa a contar o que houve com cada um daqueles alde es que travaram, ainda que brevemente, conhecimento com ela, e a quem ela encantara com sua beleza e gra a, antes de decidir que estava entediada e voltar para a cidade todos tiveram um mal fim, e a exposi o cruel de seus destinos funciona mais ou menos como os cr nios que ficavam em cima das escrivaninhas de crist os para lembrar lhes da morte e da fugacidade da vida.O segundo um panorama quase l rico da alma de um homem que, de pouco em pouco, saiu da sua condi o de campon s para a de propriet rio rico e abastado Por m, nada h em sua alma para al m do amor a seus bens A reifica o da alma de Mazzar flerta com o absurdo, mas permanece assustadoramente veross mil, dando ao leitor algum senso de transcend ncia e de valor, ainda que pela amostra de um exemplo negativo.Finalmente, o conto Liberdade traz uma estrutura muito surpreendente h , nesse conto, uma constante a o, na medida em que um narrador onisciente acompanha a revolu o na aldeia, enquanto d aqui e acol detalhes t tricos da viol ncia praticada pelo pov o contra os ricos e poderosos da cidade Ap s o furor revolucion rio, vem a justi a simbolicamente de fora e executa precisamente os culpados Em uma casca de noz, Verga exp e a din mica de uma revolu o, sobretudo em seus aspectos psicol gicos, sem cair em uma psicologiza o artificial, com o remate maravilhoso da ironia do t tulo, como a dizer vejam, vejam ao que leva essa d bil liberdade quando dada aos pobres e famintos Um dos melhores contos do livro, embora n o se harmonize bem com os demais ali reunidos.Como autor do Eclesiastes, Verga filtra o mundo luz de uma eternidade que lhe parece fria, que seca a alma N o encontrei, por m, nesses contos reunidos, qualquer indica o de que Verga faria o salto transcend ncia que o escritor sagrado fez, ap s reduzir tudo vaidade do p e do nada No fundo da alma desenganada, o Homem Interior encontra a Deus Depois de perder tudo e j prestes a perder a vida, J conversa com Deus, que vem a seu encontro Teriam os sicilianos universais de Verga a oportunidade de dar esse salto, de ir a esse encontro Certamente n o est no alcance do grande escritor italiano dar essa virada existencial a seus escritos, mas seu trabalho do negativo pode, muito bem, funcionar para as almas individuais e reais como o ponto de partida para o salto que cada uma ter de dar Pois, se n o cria na gra a de Deus, Verga certamente abra ou um ideal est tico cl ssico que pode muito bem ser o ve culo dessa gra a, na convers o final do belo, do bom e do verdadeiro ainda que alheio sua vontade, que no fim n o passa da vontade ilus ria de um instrumento nas m os do Criador Quisiera incluir, en lugar de una rese a propia, el comentario que el poeta y traductor Guillermo Fern ndez realiz para justificar la traducci n al espa ol de los cuentos completos de Giovanni Verga Desafortunadamente, Guillermo s lo pudo cumplir una parte del proyecto Su fallecimiento, acaecido en marzo de 2012, dej trunca la traducci n completa de la obra cuent stica de Verga Es innegable la importancia y la trascendencia de dicho narrador Giovanni Verga como cuentista, determinante no Quisiera incluir, en lugar de una rese a propia, el comentario que el poeta y traductor Guillermo Fern ndez realiz para justificar la traducci n al espa ol de los cuentos completos de Giovanni Verga Desafortunadamente, Guillermo s lo pudo cumplir una parte del proyecto Su fallecimiento, acaecido en marzo de 2012, dej trunca la traducci n completa de la obra cuent stica de Verga Es innegable la importancia y la trascendencia de dicho narrador Giovanni Verga como cuentista, determinante no s lo para la narrativa italiana en su vertiente verista , de la cual es el gran maestro, cuya influencia fue m s que visible en muchos escritores italianos contempor neos suyos o inmediatamente posteriores, como Fucini, Capuana, De Roberto, Pratesi, De Giacomo, la Deledda, la Serao, D Annunzio y otros escritores regionalistas Despu s de un cierto eclipse debido al triunfante dannunzianismo, la obra narrativa de Giovanni Verga volvi a recuperarse, y muchos escritores de esa poca, entre ellos Pirandello, Tozzi, Jahier, Viani y Palazzeschi, reconocieron en l a su maestro D H Lawrence, gran admirador del siciliano, tradujo al ingl s dos libros suyos, Vita dei campi y Novelle rusticane Pasan los a os, pasan las nuevas corrientes, y la obra de nuestro autor reaparece con nuevos br os, tal y como ocurri durante el neorrealismo C mo olvidar sus cuentos, que tocan el fondo del abismo humano Sirva esto como un m nimo homenaje a Guillermo, el caro amigo, donde quiera que est Verga creates impressions by stringing thoughts in run on sentences and turning abruptly from a given path of character development and plot so a theme gradually grows of decrepitude, inhumanity, corruption and hypocrisy from everyone in the church, village, government and farmsteads until the reader is thoroughly depressed at the state of humanity in Sicily during the middle of the 18th century, and one hopes that mankind will evolve to a higher state of being one ruled by compassion instead o Verga creates impressions by stringing thoughts in run on sentences and turning abruptly from a given path of character development and plot so a theme gradually grows of decrepitude, inhumanity, corruption and hypocrisy from everyone in the church, village, government and farmsteads until the reader is thoroughly depressed at the state of humanity in Sicily during the middle of the 18th century, and one hopes that mankind will evolve to a higher state of being one ruled by compassion instead of greed which is prevalent in every one of these short stories, although Verga certainly exhibits his talents in a near poetic prose, however lacking he may be of the gifts of Russian writers who somehow retain the nobility of man The preceding epitomizes Verga s style throughout except for the superb last story Enough said Ah, read about a time when men were men and mules were nervousactually a time when family was the main difference between survival and calamity A time when both rich and poor suffered, but the poor sacrificed Marriage and its requisite dowry was a major factor in determining one s future A woman with no dowry was likely to become a spinster If and when the barons were overthrown did not necessarily result in equal distribution of the booty and chaos resulted Yes the feudal system was rou Ah, read about a time when men were men and mules were nervousactually a time when family was the main difference between survival and calamity A time when both rich and poor suffered, but the poor sacrificed Marriage and its requisite dowry was a major factor in determining one s future A woman with no dowry was likely to become a spinster If and when the barons were overthrown did not necessarily result in equal distribution of the booty and chaos resulted Yes the feudal system was rough but liberty did not assure happiness The book has a good number of humorous, yet meaningful stories Sometimes it reminded me of a Fellini movie script with the cast of characters to rival the director s